sábado, 5 de marzo de 2011

¿Calidad en la sala de cine?

Hace tiempo Sergio Zurita en su programa dispara Margot dispara comentaba lo asqueroso que es ir al cine, que el pésimo servicio que daban las cadenas
de proyección era la principal causa de que la gente volteara a la piratería,
ya fuese en tianguis o en linea.
Al escucharlo mi primer reacción fue pensar que era una exageración de su parte. Si, la experiencia no era excelente pero tampoco era un calvario. A lo mejor era pura mala suerte.

Motivado por este hecho a mis siguientes visitas a Cinepolis (la única cadena en SLP con instalaciones que justifican el precio por el boleto), comencé a poner atención a los detalles de dichas experiencias.

En una ocasión al entrar a ver una película en 3D a los 5 minutos escuché a mis acompañantes quejarse que la proyección no estaba bien; yo, la verdad sea dicha, no me había percatado de cual era el problema, hasta que uno de ellos descubrió que necesitábamos voltearnos los lentes.
Ya casi al final, por curiosidad me giré a observar al resto de los espectadores y me di cuenta que salvo nosotros, todos vieron la película en una errónea tercera dimensión. Mucha gente murmuraba que no veía la profundidad e incluso algunos que les dolía la cabeza, pero al salir no vi a ninguno emitir alguna queja o comentario a las personas que recogían los lentes.

Ya fuese por coincidencia o consecuencia de prestar atención pero a partir de ese día he tenido varias malas experiencias.
En una, el audio se escuchaba mal, había un ruido constante de estática por lo cual salí a quejarme, pero la única modificación que hicieron fue disminuir el volumen.
En otra, la proyección estaba mal encuadraba causando que la segunda linea de subtítulos se viese cortada; esta vez hice el comentario en la taquilla al finalizar la función y la respuesta que recibí fue que así había llegado por parte de la distribuidora.

Chafas "soluciones".


¿Cual será la principal causa de este decadente servicio?

Pues que nosotros como espectadores no elevamos el nivel de exigencia en el servicio que nos prestan. Nos resignamos a lo que se escuche, a lo que se proyecte y como sea que se proyecte: mal enfocado, sin encajarlo correctamente.
Posiblemente se deba a que vamos al cine a divertirnos, no a quejarnos; a pasar un rato agradable y si ya de paso vemos algo bueno ya es ganancia.


Yo digo No.

No quiero recurir al consuelo de las películas piratas para seguir viendo la misma calidad de cine. Con el cuate que pasa y tapa partes de la película, escuchando las risas del audiencia o la tos del tipo que la regrabo para nosotros.
Tampoco quiero bajarla por Internet y verla en una pantalla de 32 ".

Quiero una experiencia como se debe en el cine, en grandote con un sonido cabronzote; donde pueda concentrarme en la historia, ver como se desarrollan sus personajes; descubrir y sorprenderme con la fotografía, escenificaciones y locaciones; pero sobre todo que pueda formarme una critica en base a la película y no a los detallitos que tenga en su proyección.


Yo los invito a quejarse.
Reclamen con fundamento acerca de lo que no están cumpliendo las salas de cine; si quieren en el momento o al finalizar la proyección pero háganlo, por que de otra manera seguiremos incentivando ese mal servicio.




Colofón.
A los pateadores de asientos, los que van a mandar mensajes de texto y a los que van a platicar.. ¡No mamen!

sábado, 8 de enero de 2011

La pelicula de ayer.

En la mesa de lo que parece ser un bar, hay una conversación de una pareja
de jóvenes universitarios, donde el veloz intercambio de opiniones
y vertiginosos saltos en los temas tratados, desembocan en el rompimiento de una naciente relación sentimental por causa de la prepotencia del protagonista de la historia a desarrollar, el cual se llama Mark.
Al ver la escena relatada esta claro que el tipo es una persona inteligente
pero que carece de la sensibilidad para tener alguna relación interpersonal duradera.

¿De que diablos estoy hablando?
Del inicio de la historia magistralmente contada por el director David Fincher en la película "The social network", en la cual Facebook y su historia sirven de pretexto para desarrollar una trama acerca de lo complejo de las relaciones sociales, de las revoluciones a las que estamos expuestos actualmente y de como quien da forma, perfecciona y lleva la ejecución las ideas es más trascendental que aquel que las concibe.

La verdad estoy fascinado por la película de la misma manera en que lo estuve con "The shutter island" y "Toy Story 3". No puedo pensar en más que elogios para el guión que calló a los espectadores para no perderse ningún detalle
de lo relatado en la pantalla, además de estar plagado de diálogos inteligentes y con una fuerte carga ideológica.
Fincher nos da una historia que no tiene altibajos, solo una constante y creciente expectación por lo que esta sucediendo, echando mano de un elenco que cumple el objetivo de darnos personajes bien definidos con actuaciones de las que no encuentro una que me deslumbre, pero todas de buena calidad (hasta Justin Timberlake que se le ve como un actor con cara conocida y no como el cantante de pop que quiere diversificar su carrera).

Es una cinta que da mucho en que pensar , muchos temas para opinar, pero sobretodo me hizo recordar lo que es el buen cine.

La red social
Dir. David Fincher
Guión Aaron Sorkin
Libro Ben Mezrich
Score. Trent Trenzor de Nine Ich Nails / Atticus Ross