domingo, 18 de julio de 2010

Una semana después

Ya acabó el mundial de Sudafrica 2010 y deje pasar más de 7 días pára poner mis impresiones de este inédito evento futbolístico.

Lo primero que me viene a la mente es el saber que fue algo totalmente diferente a lo que creí que seria, porque antes de que comenzará entre una quiniela que marco mi visión de espectador debido a que me tocaron selecciones de muy poca probabilidad de ser campeonas del mundo y solo dos con las credenciales de darme oportunidad a una segunda ronda: Portugal y Uruguay.

Estaba realmente desilusionado por que en verdad quería al que sería campeón del mundo: España, o al menos a México para dar un incentivo a mi ya grande expectación.

La primera ronda me dejo muchas sorpresas y desde allí abandone a España que no representaba más ese juego creativo que yo buscaba y la sustituí con Alemania quien demostraba un el juego vertical y contundente, mientras que celebraba el gran planteamiento táctico de Tavarez con Uruguay y la fácil calificación de Portugal.

Los octavos incrementaron mi sentimiento de ilusión por los alemanes, la decepción por España , el asombro por descubrir a una Uruguay cada vez mas enganchada y dejando fuera a mi México, el cual fue borrado por un DT que perdió la cordura, poniendo alineaciones que rayaron en la necedad e ignoraron los méritos futbolísticos, además de carecer de un estudio sensato de los rivales.

Para los cuartos ya le ponía altar a Alemania por la demostración de timing y buenos goles, y me cambiaba la nacionalidad a Uruguaya al ver que estaban enfocados totalmente dar el mejor papel posible aun que eso pusiera en entre dicho su moralidad como equipo.

Pero todo tiene un fin y este fue en semifinales. Allí acabo mi mundial, al ver que no alcanzó el magnifico trabajo de Uruguay y al ver a Alemania traicionar el buen juego dando sentencia final a sus aspiraciones.

No pude seguir el partido por el tercer lugar que consagro a estas dos selecciones con un juego muy memorable y me tuve que chutar el juego de consolación que hubo por final, donde las patadas de los holandeses obstaculizaron el buen espectáculo y solo una genialidad de jugada por parte de España fue lo que salvo dicho enfrentamiento.

Al final no me consoló el recordar que desde del inicio de la copa daba todo por España, pues aún creo que hubo mejor demostración futbolística en los juegos de Uruguay; pero siempre es grato el saber que los malos de la historia recibieron su merecido, pues Brasil fue eliminado por la soberbia derrochada y a Argentina le recordaron que el director técnico sigue siendo una pieza fundamental en este juego.
No les vendría mal unas secciones de humildad con sus vecinos sudamericanos.

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